jueves, 30 de mayo de 2013

El espacio y el tacto


El tacto es un sentido complejo. Generalmente se ubica indistintamente en la piel, pero se ha afirmado basándose en ciertos experimentos, que la piel del cuerpo humano reacciona de diferente manera en distintos puntos a diferentes estímulos. La presión, el dolor, el calor y el frío serán captados específicamente por distintas configuraciones receptivas de la epidermis. Según ello se habla de cuatro sentidos de la piel, para uno de los cuales, el que capta la presión, se reserva el nombre de tacto.

El tacto es precisamente el que abre al hombre las primeras dimensiones espaciales. El niño lo utiliza en este sentido, con exclusividad en el primer momento de su vida. Los receptores táctiles muestran una mayor sensibilidad y densidad en la palma de la mano, circunstancia que como veremos tiene una extremada importancia en la territorialidad humana.

.... Como complemento de el tacto, en la primera exploración espacial figura el sentido cinestésico, frecuentemente asociado con aquel como un único sentido. Hoy sin embargo, se tiende a diferenciar, y su misión muy compleja consiste en captar el movimiento de las sensaciones táctiles. Ello tiene lugar a través de la concienciación del cuerpo propio y de la resistencia que el objeto opone a nuestros músculos y tendones a niveles biológicos muy profundos. Paralelamente a esta sensación el ser humano puede percibir la extensión.

Tanto el tacto como el sentido cinéstesico imponen así una primera formalización al mundo circundante. El espacio táctil cinestésico es ya en primer momento dimensional y cualitativamente diferenciado: las sensaciones táctiles crean, dentro de los umbrales perceptivos del tacto, estados diferenciados al receptor.

Antropología del Territorio. José Luis García. Taller Ediciones Josefina Betancor. 1976

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