domingo, 9 de junio de 2013

Taller de recorrido y percpeción urbana.

Moneda Social Puma. Sevilla.



No hay objetivo con este taller, si un deseo de profundizar en la complejidad de lo que significa "habitar" 

Cada persona, en sus condiciones físicas mentales y emocionales construye cada día la realidad tanto como puedan hacerlo el paso del agua por los ríos o la acción del viento en una duna.

Es un deseo por ampliar a través de la acción nuestro haz de percepciones y nuestra capacidad de entendernos creadoras en la dimensión del habitar. Para ello se propone una revisión teórica, así como se compartirán imagenes de las diferentes experiencias a través del recorrido y la intervención directa en el espacio por los diferentes grupos o personas individuales.

Esta es una propuesta que nos recuerda que la calle es nuestra. Es un acto político, soberanamente elegido. Un espacio que propone la reactivación de la VIDA,  lo cual va más allá de la mera superviviencia en la que en ocasiones vivimos.  Se consigue superar de este modo, a través de la realización de una idea,  límites que no son más que modos de entender el espacio por poderes normativizados y paradigmas que se establecen como únicos.

Gracias por acompañarme en esta travesía.
Beatriz


EL MENHIR


"Una gran piedra tendida horizontalmente en el suelo, tan solo es una simple piedra, sin ninguna connotación simbólica. Pero su rotación de noventa grados e hincarla en la tierra transforman dicha piedra en una nueva presencia que detiene el tiempo y el espacio: instituye un tiempo 0 que se prolonga hasta la eternidad, así como un nuevo elemento de relaciones con el paisaje circundante"

"... Se ha señalado que las zonas de difusión del megalitismo en el neolítico coínciden a menudo con las zonas de desarrollo de la caza en la era paleolítica"

"Es posible que los menhires funcionasen como un sistema de orientación facilmente reconocible para quienes conocían su lenguaje: una especie de guía esculpida en el paisaje que conducía a su viajero hasta su destino, llevándolo de una señal a la siguiente a lo largo de las rutas" intercontinentales

" ... Paolo Malagrinó pone el ejemplo del monolito más grande de Carnac, el menhir de Locqmariaquer de 23 metros de altura y 300 toneladas de peso, para cuya elevación se calcula que fue una fuerza de trabajo necesaria de 3000 personas. Esta cufra es tan alta que si dichas  personas no hubiese provenido de diversos pueblos, habría que dar por supuesta la existencia de una población que para la época hubiese supuesto una auténtica megalópolis. La imposibilidad de que existiesen tribus tan numerosas nos lleva a la hipótesis de que la localización de los menhires se realizaban en unos territorios que no pertenecían a un poblado específico, sino en territorios "neutros" los cuales podían identificarse con pueblos distintos. Este hecho permite explicar también la utilización en un mismo emplazamiento de piedras provenientes de regiones separadas a veces por centenares de kilometros.

Así pues las zonas donde se construían las obras megalíticas eran una especie de santuarios a los que acudían los pueblos de los alrededores con motivo de festividades o bien, mucho más probablemente, lugares de descanso situados a lo largo de las grandes vías de tránsito-cumpliendo la misma función que las modernas estaciones de servicio de las autopistas-por las cuakes circulaban durante todo el año,  y en especial en las épocas de transhumancias, una gran multitud, compuesta
por gentes diversas.

Durante el viaje, la presencia de los menhires llamaba la atención de los caminantes, informando de unos hechos singulares y de las caracterñisticas de los territorios de los alrrededores, unas informaciones como por ejemplo los cambios de dirección, los lugares de paso, las encrucijadas, los puertos de montañas y las zonas peligrosas ,que resultaban útiles para la continuación del viaje. Pero quizá los menhires señalaban también los lugares donde se desarrollaban las celebraciones rituales ligadas al errabundeo: recorridos sagrados de iniciación, procesiones, juegos, concursos, bailes y representaciones teatrales y musicales.


Alienación de menhires de Carnac, Bretaña VII milenio a.c 
Es la alienación de menhires más grande del mundo, una especie de enorme templo al descubierto, que era utilizado con toda probabilidad como un lugar de procesiones y de ritos sagrados, vinculados al rito de eterno errar y a la veneración del Sol.
Por su particular orientación astronómica, ha sido definido como un gran calendario de piedra. Era un lugar donde se encontraban periodicamente las distintas comunidades que atravesaban la región, y abarcaba una escala de afluencias nacionales y tal internacionales. Está formado por 3.000 megalitos ( en sus orígenes eran casi 15.000 de una altura progresivamente descendiente, y dispuestos en hileras paralelas. El conjunto, de una longitud total de 4.000 metros, está dividido en tres grupos de hileras sucesivas, Ménec, Kermario y Kerlescan.


FRANCESCO CARIERI,  "Walkscapes: el andar cómo práctica estética" Barcelona 2002, Editorial Gustavo Gili

El espacio: Nomadismo y el surgimiento de lo sedentario

".... el nomadismo se desarrolla en oposición, pero también es osmosis, con el sedentarismo. Los agricultores y pastores tenían necesidad de un intercambio: El Shael cumple exactamente esta función: es el borde de un desierto donde se integran el pastoreo nómada y la agricultura sedentaria y la ciudad nómada, entre el lleno y el vacío. Gilles Deluze y Fellix Guattari han descrito estas especialidades por medio de una imagen muy clara: "El espacio sedentario está estriado por muros, recintos, recorridos entre estos recintos, mientras que el espacio nómada es liso, marcado tan solo por unos "trazos" que se borrar y reaparecen con las idas y las venidas"

En otras palabras, el espacio sedentario es más denso, más sólido, y por tanto es un espacio lleno, mientras que el espacio nómada es menos denso, más líquido, y por tanto es un espacio vacío. el espacio nómada es un vacío infinito deshabitado y a menudo impracticable: un desierto donde resulta difícil orientarse, al igual que un inmenso océano donde la única huella reconocible es la estela dejada al andar, una huella móvil y evanescente. 

La ciudad nómada es el propio recorrido, el signo más estable en el interior del vacío, y la forma de dicha ciudad es la línea sinuosa dibujada por una serie de puntos en movimiento. Los puntos de partida y de llegada tienen un interés relativo, mientras que el espacio intermedio es el espacio del andar, la esencia misma del nomadismo, el lugar donde se celebra cotidianamente el rito del eterno errar. Del mismo modo que el recorrido sedentario estructura y da vida a la ciudad, el nomadismo simbólico donde se desarrolla la vida de la comunidad"


Sobre el acto de nombrar el espacio:

" ... La capacidad de saber ver en el vacío estos lugares, y por tanto de saber nombrar estos lugares, es una facultad aprendida durante milenios que preceden al nacimiento del nomadismo. En realidad, la percepción/ construcción del espacio del espacio nace con los errabundeos realizados por el hombre y la mujer en el paisaje paleolítico"

Walkabout: El lodo chorreaba de sus muslos, como la placenta de un recién nacido. Luego cómo aquel fuera el primer vagido del niño, cada Antepasado abrió la boca y gritó: ¡YO SOY! (...) y este primer ¡Yo soy!, este acto primigenio de imposición de nombre, fue definido entonces y por siempre jamás como el dístico más secreto y sacrosanto de la Canción del Antepasado.

Cada Patriarca (...) estiró el pie izquierdo y pronunció un segundo nombre. Designó el pozo de agua, los cañaverales, los eucaliptos...Designó a diestro y siniestro, engendrándolo todo desde la imposición de nombres y entretejiendo los nombres en versos.

Las Patriarcas hicieron camino cantando por todo el mundo. Cantaron los ríos y las cordilleras, las salinas y las dunas de arena (...) fueran donde fueren, sus pisadas dejaban un reguero de música.

Envolvieron el mundo íntegro de una malla de música; y finalmente cuando la Tierra hubo sido cantada se sintieron exhaustos (....) Algunos se hundieron en el suelo, allí donde estaban. Otros se metieron a gatas en cuevas. Otros se arrastraron hasta sus "moradas eternas", hasta los pozos ancestrales de agua que los habían parido.

"Todos ellos se volvieron dentro"

BUCE CHATWING, The song of the lines, New York ( Versión castellana: Los trazos de la canción, Munchnik, Barcelona, 1988)


El Ka


El ka, el espiritu del eterno errar El concepto egipcio del ka, que simboliza el "eterno errar" el movimiento, la fuerza vital, lleva consigo el recuerdo de las infinitas y peligrosas migraciones del paleolítico. El jeroglífico ka está formado por dos brazos levantados, e indica el modo como la energia divina era transmitida por el dios como una infusión dirigida desde lo alto, o a través de un abrazo protector cuyo símbolo era una especie de ka cabeza abajo. El simbolo del ka, con unas manos de dimensiones desproporcionadas, está relacionado con el gesto de adoración al Sol. Este gesto aparece en la historia de muchas civilizaciones, desde África hasta Escandinavia.

"Existe un puente que une entre sí las concepciones religiosas de los templos primordiales allí donde menos era de esperar. Este puente es el concepto de ka, y fue precisamente el ka el fundador de la Tercera Dinastía, el rey Zoser, el que inició la arquitectura de piedra (...) el único material que podría ser eterno podía estar contenido el ka

SIEGFRIED GIEDION, The Eternal Present: A contribuition on Constancy and Change, Pantantheon Books, NY 1964 ( versión castellana: El presente eterno: una aportación al tema de la constancia y el cambio, Alianza Editorial, Madrid 1981)


Los extractos seleccionados forman parte del libro:

FRANCESCO CARIERI,  "Walkscapes: el andar cómo práctica estética" Barcelona 2002, Editorial Gustavo Gili

Los sentidos, la posición, el acto de crear y nombrar el espacio

El conjunto de información captado por el ser humano desde la totalidad de sus sentidos, adquiere una nueva dimensión considerarda como una estructura determinada por un rasgo específicamente humano: la postura erecta y las consiguientes transformaciones que trajo consigo.

La vista el oído y el olfato, asentados en la cabeza que descansa sobre la columna vertebral, no están condenados a restringir su horizonte a determinantes impuestos por la posición corporal, como sucede en el resto de los primates.  Esta situación nos permite dar el paso hacia una "posesión" significativa de las mismas

...Pero las condiciones infraestructurales de la territorialidad, no se limita a las estructuras biológicas. Ni si quiera podemos decir que la imagen del espacio ofrecida por los sentidos sea una imagen acabada. Otros factores como la memoria y la imaginación contribuyen no solo a terminarla sino también a manejar cotidianamente el espacio. Paralelamente y arrastrando consigo una modificación total, tanto en relación con los sentidos como con la memoria y la imaginación, aunque partiendo de ellos, entra el juego el proceso de semantización que adquiere perspectivas propias en cada grupo cultural, y es que verdaderamente transforma el espacio en territorio.

Antropología del Territorio. José Luis García. Taller Ediciones Josefina Betancor. 1976